La lengua no es la realidad,sino que representa la realidad. A veces alguien se empeña en cambiar la lengua pensando que así cambiará la realidad, pero eso se parece mucho a quien intenta retocar la foto de una persona, o un cuadro que la retrate: por mucho que se empeñe en el esfuerzo, el retratado seguirá como está.

Se puede pensar que el idioma es injusto con tal o cual aspecto de la realidad; pero hay que mirarlo en su propia lógica, que no se interfiere con los hechos verdaderos. Es muy probable que un cambio de la realidad origine un cambio en el idioma; pero creemos muy improbable que un cambio en el idioma origine un cambio en la realidad. Hay que retocar nuestra cara, no el espejo. Si nos pintamos un bigote en el espejo, seguiremos sin él en la realidad.
(Álex Grijelmo, La gramática descomplicada)