Localismo en calle
Eran cuatro, dos hombres y dos mujeres. Utilizaban la palabra para manifestar enojo, cansancio y algo que se parecía demasiado a cachondez. Casi alcanzaba la flexibilidad de “coño” en el puerto, o “chingada” en cualquier lado.
“Estoy arrecho”, decía uno. “Me quería arrechar”, confidenciaba otra. Así, en cíclica cascada verbal.
¿Arrecho?
El Real diccionario dice que se origina “del lat arrectus, part. pas. de arrige˘re, enderezar”. El diccionario de jergas de habla hispana detalla su uso en Nicaragua, El Salvador, República Dominicana, Bolivia, Ecuador, Venezuela, Guatemala, Panamá, Perú y Colombia.
Y sí, significa enojo, valentía, dificultad, enérgico, temeridad y cachondez. Depende del tono, la circunstancia y la mirada utilizada.
Según esto, también se aplica en México para señalar exitación sexual.
Supongo que, para los recién llegados, el uso continuo hace de “arrecho” un vocablo redondo como “cachondez”, ligero como “caliente”, rotundo como “encabronado”, tajante como “cabrón”.
Descubierta la palabra, habra que quitarle aristas y peso. Usarla, pues.

samayani dijo
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7 Julio 2006 | 01:22 AM