Leyendo apresuradamente, entre el placer del vicio y el uso del desarmador que destripa lo gozado, encuentro unas líneas que me atrapan:
“Antes el ciervo era gente”, me decía Benito Chinchiquiti Hindemborgo, un maestro de la escuela machiguenga de Yomibato. Yo creo que quise ir a Yomibato sólo por oír y entender eso.
Me parece que eso es el viaje, un hallazgo ajeno a las espectativas, unas palabras inaugurales, un objeto del que negamos forma y nombre, un estar a pesar de todo.

Estas palabras tuyas me han hecho ver sentido en una forma de escribir que a mi, que soy un poco "cuadriculado", no me acababan de "cuadrar"...
Seguiré leyendote.
Saludos!
Todo cabe en un cuadrito, sabiéndolo acomodar.
el viaje empieza por destino y esa siempre es una palabra, ¿no? escogida al azar o por imposición
Formalmente, el viaje no empieza. Somos viajeros de origen. El destino es azar, el viaje es necesidad vital.
no crees que el viaje es voluntad renovada por comenzar algo????
C.Kss.
Creo.